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Síndrome del impostor(a)

  • Foto del escritor: i.O
    i.O
  • 1 mar 2021
  • 3 min de lectura

Tal vez hayas leído cualquier cantidad de artículos sobre el tema, e incluso muchos de ellos mostraban estadísticas soportando el hecho de tratarse de un síndrome predominante en las mujeres.

Hace pocos días tuve la oportunidad de leer un artículo del Harvard Business Review en donde para mi sorpresa, contradecían lo que muchos expertos habían afirmado, al decir que realmente este síntoma no es cuestión de género. Lo más sorprendente del artículo, es que atribuía el síndrome del impostor(a) a una cuestión de discriminación y racismo, independiente de si eras hombre ó mujer.


Tal fue mi sorpresa y alivio que me hizo pensar que era oportuno escribir un post sobre el tema. No a nivel del comportamiento humano, ni sobre cómo aún en pleno siglo 21 las mujeres seguimos conviviendo con el machismo en algunos escenarios de nuestra vida, sino sobre por qué a veces sentimos que nuestros proyectos no son "lo suficientemente buenos", independientemente del género.


Creemos que cuando tenemos una idea, es algo tonto y que no amerita nuestro tiempo. Olvidamos que las grandes compañías iniciaron con una idea, incluso una considerada loca por muchos. Tenemos la falsa creencia que si no nos desempeñamos como profesionales en lo que estudiamos, crear un proyecto sobre un tema que nos apasiona o nos genera "flow*" es una verdadera "pérdida de tiempo".


Lo primero que pasa por nuestra mente cuando queremos llevar un proyecto a cabo, es "que dirán los demás" y por lo demás incluyo amigos, familiares, jefes y colegas de trabajo. Es decir, desde personas que nos conocen y nos aman hasta personas que hasta hace poco no hacían parte de nuestra vida. Tal vez nos cueste aceptarlo, pero más allá de eso, el tema es: ellos van a darme una mano? van a interferir para ayudarme a sacar mi proyecto adelante? Si después de hacerte estas preguntas, las respuestas son "no", entonces sigue con la relación sana que tenías con cada uno de ellos hasta el momento, pero haz caso omiso a sus opiniones, pues al final de cuentas "sino te suma, por lo menos que no le reste a tu vida".


Y es que cuando se comienza un proyecto (ojo que lo denomino proyecto y no empresa), siempre hay temor. No sólo al qué dirán, también al fracaso, a perderlo todo, a quedar en ridículo. Y está bien. Los seres humanos tenemos un innato instinto de conservación, por lo tanto el temor es un mecanismo de defensa natural a lo desconocido, a lo que no hemos vivido antes y un reflejo de nuestra propia humanidad. Te has puesto a pensar que cuando estás a punto de hacer cosas espectaculares mueres de miedo? De la mano con un incremento en la adrenalina, el miedo nos recuerda que estamos vivos, que somos seres emocionales y que independiente del resultado siempre al intentarlo por primera vez vamos a estar aterrorizados.


Por qué a veces nos paraliza el miedo y no pasamos de tener una idea a ejecutarla? Porque sentimos que no es suficientemente buena?


Para mi, hay cinco razones básicas, que vienen mezcladas con dos fenómenos: Nuestra naturaleza humana (como lo había escrito antes) y el ego que ha veces nos cuesta tanto dejar de lado. El primero nos paraliza cuando debemos avanzar y el segundo, nos hace avanzar a pesar que debemos parar:

  1. Nos falta confianza en nosotros mismos

  2. Pensamos que ser independiente significa hacerlo todo solo

  3. Desconfiamos de lo que sabemos

  4. Creemos que necesitamos saberlo todo

  5. Olvidamos que el camino al éxito depende en gran medida de nuestra actitud

Flow: es la situación que logra una persona cuando está completamente enfocado en el goce de la acción que está ejecutando. De esta forma, sus actividades e ideas fluyen sin detenimiento.
Fuente: https://definicion.xyz/flow/


 
 
 

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