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Del miedo al fracaso y otros temas…

  • Foto del escritor: i.O
    i.O
  • 16 nov 2021
  • 2 min de lectura

Existen algunos proyectos que definitivamente están destinados a fracasar. Desde sus comienzos lo vemos venir, pero somos tan tercos que a veces nos cuesta aceptar que simplemente no se van a obtener los resultados esperados.


Desde pequeños somos educados con la idea que un fracaso es cuando la cosas no resultan como las esperamos y que es nuestra culpa y responsabilidad que el resultado no sea el deseado. Vemos en los “intentos fallidos” algo vergonzoso digno de ocultar en “los sótanos del infierno” como diría una conocida actriz/comediante polémica colombiana. Solemos olvidar, que quien fracasa es quien no lo intenta, que es mejor “arrepentirse de lo vivido, y no de lo que dejamos de vivir”.


Con el paso del tiempo y a medida que crecemos se convierte en un modo de vida, el pensar que todos los proyectos que emprendemos deben salir de forma espectacular, que van a ser color de rosa y que a punta de actitud y esfuerzo los tan anhelados objetivos se cumplirán. Al final de cuentas “nadie se casa pensando que se va a divorciar”. Pero ¿qué sucede cuando empiezan a manifestarse situaciones que se salen de nuestro control, incluso que parecen obra del azar, del destino o incluso del más allá? Es allí cuando el miedo se apodera de nosotros.


No me refiero al miedo de perder, sino al miedo paralizante, ese que no nos permite ni avanzar ni devolvernos, ese que nubla tu pensamiento llenándote de inseguridades y te susurra al oído que “debes terminar lo que empezaste, no importa el precio”. Ese es el miedo con el llegamos a la adultez, aún sabiendo que el proyecto que emprendimos meses atrás fue una mala decisión, una mala idea, un mal negocio, nos negamos a recoger lo invertido y tomarlo como una experiencia, como la oportunidad para recolectar sabiduría y recopilar las lecciones aprendidas. En lugar de eso, nos sentimos culpables e incluso miserables por reconocerle al mundo que nos equivocamos, que tal vez no fue nuestro momento de mayor astucia tal vez, incluso entender que esa idea fallida, ese proyecto inconcluso, es el medio para llegar a un fin aún más grande que nosotros mismos.


"La experiencia no es más que un cúmulo de fracasos convertidos en aprendizaje”

Y es que “encontrarse a sí mismos” es tal vez la tarea más difícil que tenemos como seres humanos. Sabemos mucho de las personas que nos rodean y olvidamos conocer y escuchar a la persona más importante de nuestra vida: Nosotros mismos. Creemos que pensar en nuestro bienestar, tranquilidad, salud mental es una cuestión mística y poco profesional, olvidamos que lo que para muchos puede ser un fracaso para nosotros puede ser la oportunidad de renacer.


Un abrazo,

i.O

 
 
 

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