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Ser mujer y líder de proyectos

  • Foto del escritor: i.O
    i.O
  • 11 mar 2021
  • 4 min de lectura

Desde que inicié mi carrera profesional tuve la fortuna de trabajar en un sector dominado tradicionalmente por líderes hombres. La trayectoria de estas personas era larga y admirable y en muchos casos hasta repetitiva. Siempre veías los mismos inicios, las mismas empresas por las que pasaron y los mismos puntos de quiebre en su carrera. Como profesionales, estos líderes eran admirados por sus subalternos y respetados por quienes estaban a su alrededor.


Sin embargo, como personas distaban mucho de lo que yo anhelaba "cuando fuera grande". Hasta que conocí un par de mujeres líderes de proyectos. Eran muy pocas, pues en un sector masculino en su mayoría, ver una mujer con poder, voz de mando y que fuera reconocida por su capacidad de liderazgo resaltaba frente a la mayoría que pasaban desapercibidas ó preferían ser referente de la falda más corta ó tal vez la que mejor organizaba eventos como un babyshower.


Estas mujeres líderes tenían 5 factores que las diferenciaba y las llevaron a estar en una posición no sólo de mando, sino a tener la posibilidad de hacer la diferencia:


Nunca olvidaron sus raíces


El perder de vista de donde vienes, no sólo te puede quitar "los pies de la tierra" sino que además te puede convertir en alguien que no eres. Si pensamos en los (y las) grandes líderes de la historia, ninguno de ellas se olvidó de su origen. Humilde, trágico, marcado por las dificultades o simplemente con inicios de soñador (como en el caso de Walt Disney), todos tienen en común que mantuvieron presente, de donde provenían. Porque el recordar tus orígenes permite aferrarse a lo que es inamovible: tus valores. Esos pilares sobre los cuales puedes construir una casa hermosa, resistente a todas las condiciones adversas a la naturaleza, son los que por más que quieras remodelar la casa, van a definirte si se puede embellecer la fachada, cambiar pisos, ventanas o incluso derrumbarse y volverla a hacer.


No se creían más que nadie


En numerosas ocasiones pude cómo estas mujeres por muy ejecutivas que fueran, se tomaban el tiempo de saludar a todos, preguntarles por su día, viajar a las condiciones hostiles y difíciles donde se desarrollaban los proyectos e interactuar con las personas que allí se encontraban. No esperaban que les tendieron una alfombra roja, se "untaban las botas de barro" a la par con todos.

Sabían que su camino no había sido fácil y que llegar a donde se encontraban había sido fruto del esfuerzo, dedicación y "berraquera" para afrontar situaciones en las que debieron demostrar que no eran "la mejor para planear un cumpleaños" "baby shower" o "fiesta", que por el contrario, eran las más indicadas para diseñar estrategias, comparar números, cerrar negocios con clientes difíciles y pararse frente a un público en su mayoría hombres, a decir lo que pensaban.


No lo sabían todo, pero conocían quien sí sabía lo que ellas no


Existe una gran diferencia entre "sabérselas todas" y "querer saberlo todo". La persona que quiere saberlo todo, es una persona egoísta consigo misma, pues no se da la oportunidad de aprender de los demás. Es el típico líder que da una orden a su equipo, vive todo el día en reuniones y se ufana de lo que logra. Pero realmente, no entiende que sin su equipo, no estaría en la posición de liderazgo (o en este caso, de mando). Por el contrario, al igual que cuando nos vemos perdidas en carretera, las mujeres no tenemos inconvenientes (en su mayoría) en pedir indicaciones. Estas mujeres, que admiro profundamente y que lideran proyectos de toda índole, se la "saben todas", porque conocen a su equipo y la gente que tienen a su alrededor. Saben a quién acudir cuando surge algún problema, duda o cuestionamiento para resolverlo en conjunto. Valoran que otras personas sepan más que ellas, son creyentes de aprender algo nuevo cada día y que sus mejores maestros son las personas a su alrededor. No buscan el crédito individual y no anhelan ser reconocidas por "querer saberlo todo", creen en el trabajo colaborativo.


Desempeñan los roles que desean


Otra de las cualidades de las mujeres líderes, es que distante de lo que muchos piensan, ser líderes no es el único rol para ellas. Deciden cuáles roles desean desempeñar y creen firmemente en la importancia equitativa de estos. Son conscientes que su vida no es 100% trabajo, 100% hogar ó 100% diversión. Se apoyan en su pareja, amigos, familia para desempeñarse de forma exitosa en todos ellos, pues son conscientes que nadie puede sólo y que independiente del rol que escojan lo van a desempeñar con amor y por decisión propia. No les importa desempeñarse en roles que no las llene de dicha ó que no las haga sentirse realizadas.


Nunca perdieron su Feminidad


Existe la falsa creencia que para ser una líder tienes que perder parte de tu esencia como mujer. Hablar alto, dejar de sentirte linda y sexy, no pensar en colores que expresen tu personalidad e incluso olvidarte de cuidar de ti misma, hacen parte de lo que en el imaginario de muchos es lo que se requiere para poder siendo mujer "liderar". Nada más distante de la realidad, sino pensemos en las vicepresidentas-presidentas, ejecutivas de empresas, lideresas sociales, activistas e incluso madres que le dan prioridad a su feminidad. Podemos verlas hermosas, seguras de sí mismas, vistiendo colores que reflejen su ser, expresándose con dulzura y mando a la vez. Ser líder no significa que porque tienes personas a cargo, vas a dejar de ser una mujer hermosa, vanidosa, delicada y asequible. Al contrario, llevar la batuta conservando lo que te hace mujer, es una de las bondades que nos diferencia del género masculino.


Las mujeres tenemos por naturaleza la ternura de una madre (así no lo seamos), la confianza de una amiga, el amor de mujer y el sexto sentido que muchos hombres desearían. Por eso, hombres y mujeres se complementan.


Un abrazo,


i.O


 
 
 

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