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Los pequeños detalles importan Parte II

  • Foto del escritor: i.O
    i.O
  • 12 abr 2021
  • 4 min de lectura

Aunque en la Parte I el post estuvo enfocado en lo que podemos hacer y lo que deberíamos priorizar en el manejo del horario laboral, en esta parte quiero que sea muy claro que la distribución del tiempo es clave. Porqué? porque sin ella no podríamos alcanzar los objetivos laborales y personales que nos trazamos.


Seguir con una rutina sin llegar a un cambio, nos puede llevar al tedio total y al desespero para finalmente ponernos la mano en el corazón y reconocer que no a todos nos funciona el Home office. Les ha pasado?


1. La distribución del tiempo es la misma, aunque el espacio sea diferente


Aunque estemos en casa la mayor parte del tiempo y nuestros desplazamientos se hayan vistos reducidos al mínimo, otras labores del hogar se incrementaron considerablemente. Esto es algo que muchas organizaciones y sus proyectos han olvidado por completo. Los tiempos que antes se utilizaban para desplazarnos de un lugar a otro, fueron desplazados por tareas como: preparar desayuno, almuerzo y cena, limpiar la casa, supervisar las tareas de los hijos, atender el perro/gato/mascota y sobretodo lava losa. Las personas afortunadas que aún cuentan con ayuda en el hogar, tienen un poco de ventaja, pero seamos realistas. La gran mayoría tuvimos que realizar ajustes en nuestro estilo de vida, pues con la pandemia, muchos perdimos nuestros empleos y empezamos desde cero.


Lo que antes era un espacio exclusivo para trabajar en jornadas tradicionalmente de Lunes Viernes de 8am - 5pm, se convirtió en un espacio donde se entremezclan tareas. Llegan las 6 de la tarde y nos vemos en reuniones que de estar en nuestra anterior realidad, se hubieran realizado el día siguiente. Estamos realizando una tarea importante y debemos pausarla para llevar a cabo actividades tan triviales como "recibir el domicilio", conectar a los hijos a clase virtual o simplemente revisar porqué el internet se fue y estamos sin conexión.


Todo este escenario es algo que puede destruir el buen desempeño de un proyecto. Combinar espacios tan distintos de nuestra vida, como el trabajo, la familia y el descanso es algo que puede ocasionar que sintamos que no descansamos, que estamos haciendo siempre lo mismo. Ese sentimiento reduce nuestra motivación, confianza en lo que hacemos y puede verse reflejado en nuestra productividad y desempeño laboral. Para contrarrestarlo, es importante que organicemos muy bien los horarios para cada aspecto de nuestra vida, busquemos el apoyo en nuestra pareja/familia y seamos claros con la organización. El hecho de estar en casa, no cambia las dinámicas del proyecto, no hace que este pueda moverse de forma acelerada sino se realizan los ajustes de manera correcta, no lo hace más económico si los proveedores son los mismos, no significa que una persona pueda realizar el trabajo de dos. Pero sobretodo, no implica que debamos olvidarnos del trabajo colaborativo, en equipo, que el líder se convierta en un jefe y que perdamos el "buen clima" laboral que siempre debe primar.


2. Salir de la rutina es necesario


Todo lo que he mencionado anteriormente crea una rutina de la cual es un verdadero desafío salir. Con el paso del tiempo nos vemos envueltos en las mismas actividades día tras día, al punto de no saber si es fin de semana o no. Si bien es importante organizar nuestro tiempo, cumplir con los objetivos del proyecto y la organización, también lo es hacerlo de forma que no perdamos la motivación, el "impulso" y la sensación de sentirnos retados constantemente.


Cómo podemos hacerlo? involucrando actividades en las que debamos participar activamente dentro del proyecto: Dar una capacitación a los compañeros -es una excelente forma se transferir conocimiento-, trabajar en conjunto con otros miembros del equipo en temas que podemos involucrarnos y antes no nos atrevíamos, redistribuir tareas que son repetitivas y dominamos para que otros miembros del equipo aprendan a realizarlas, proponer horarios alternos para poder involucrarnos en actividades con nuestra familia. Todas estas son formas de salir de la rutina, romper el molde y llenar nuestra vida de alegría a pesar de la "nueva realidad".


3. No a todos les funciona el home-office


En definitiva para gustos los colores. Hay personas que simplemente no funcionan si de trabajar en casa se trata. Independiente del ambiente, la compañía, las tareas a realizar, su cuerpo les pide "desplazarse a su lugar de trabajo" para poder rendir. Es por esto que si dentro del equipo del proyecto tenemos personas de este estilo, es importante - dependiendo las políticas de la compañía- ofrecerles alternativa. Volver algunos días a la oficina, utilizar espacios de coworking o simplemente desplazarse a un tranquilo café durante ciertas horas de la jornada, puede ser la manera de hacerlos sentir motivados y a gusto.


Cuando sientes que no sólo eres un número más para la organización, que tus necesidades, estilo de trabajo y visión de vida son respetadas y valoradas, sientes un mayor compromiso hacia el proyecto y sus líderes. Esto significa que vas a dar "la milla extra" sin que te la pidan y a cuidar cada detalle.

Esto es lo que como organización y líderes de proyectos queremos lograr en los miembros del equipo. Esto marca la diferencia entre organizaciones visionarias como Virgin, Google, Apple, Leggo, consideradas "pioneras" en el trabajo alternado o remoto y organizaciones que aún consideran que trabajar desde cualquier lugar del mundo, es "atentar contra el bienestar del proyecto".


Un abrazo,


i.O


 
 
 

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