Del dicho al hecho
- i.O

- 22 feb 2021
- 3 min de lectura
Desde hace un par de días estuve pensando cómo hacer este post con toda la seriedad y rigurosidad que amerita. Para mi, la vida ha estado marcada de aprendizajes y experiencias que me han llevado a pensar que muchas de las frases que hacen parte del argot popular y otras que he tenido la oportunidad de escuchar de mis mentores, tienen una total aplicación en el ámbito de los proyectos.
Si bien es cierto, que durante años hemos escuchado algunas de ellas, es hasta ahora que me percato de su importancia en mi carrera profesional y la forma cómo posiblemente pueda aportar a todos mis queridos lectores una luz al momento de desarrollar y planear la estrategia para llevar a cabo sus proyectos con éxito.
"El que no sabe para dónde va cualquier bus le sirve"
Esta frase es común denominador en muchas charlas de coaching, mentoría, marca personal y manejo de redes. Pero cómo se aplica cuando de un proyecto se trata? muy sencillo. Lo primero que aprendemos en la gestión de proyectos, es que debemos definir el alcance. Parece obvio verdad? la realidad es que para muchas organizaciones y equipos de trabajo esto se convierte en un verdadero desafío. No es fácil delimitar el trabajo para poder dar inicio a la planeación del mismo. Pero que pasa si no lo hacemos? si bien con la llegada de las metodologías ágiles los proyectos se han vuelto más adaptativos y amigables con los cambios, hay algo que nunca debemos perder y es el horizonte del proyecto mismo. Si no conocemos a donde queremos llegar, va a ser imposible emprender un camino para lograrlo y mucho más complicado encontrar el camino más eficiente y adecuado para la organización y el equipo para lograrlo.
"Lo fácil no es lo que te forma"
Lo escuché recientemente de una de mis mentoras y pienso que es algo que todo equipo de trabajo, en especial las personas que queremos llegar a ser líderes debemos tener en mente. Todo proyecto trae consigo una serie de desafíos que debemos saber resolver como equipo, pero también otros desafíos de los cuales los líderes deben tener pleno manejo y conocimiento. Si inicias un proyecto sea personal o profesional, lo primero que debe venir a tu mente es que vas a tener que esforzarte, que habrá días buenos y días realmente retadores. De la constancia y convencimiento en lo que estás haciendo, depende en gran medida el éxito de tu proyecto y esto sólo se logra cuando estás dispuesto a luchar hasta el final.
"Con el desayuno se sabe lo que será el almuerzo"
Esta es tal vez es la primera señal de alerta que recibimos en todo lo que emprendemos. Desde que iniciamos un proyecto, vemos cómo llegar a un acuerdo, definir un alcance, trabajar en equipo pueden ser retador y nos preguntamos si la situación va a mejorar o no. Que la situación mejore, depende de nosotros y cómo queremos llevar el equipo de trabajo hacia la victoria. Un buen líder puede asegurar el éxito de su equipo desde su comienzo, así como un mal líder puede crear un inmenso malestar desde el primer día en todos sus colaboradores, haciendo que la dosis de motivación y compromiso se reduzcan a medida que el proyecto avanza. es bueno preguntarse, qué clase de líder quiero ser?
"Lo que no se mide no se controla y lo que no se controla no se mejora"
Una de las frases más recurrentes cuando estás midiendo rendimiento y opciones de mejora en un proyecto. Suena extraño, pero los seres humanos necesitamos sentirnos retados constantemente, sentir que estamos llegando más allá de lo que se esperaba de nosotros y que están aprovechando nuestro potencial, es una de las motivaciones que nos mueve como personas. Y cómo sabemos que estamos siendo desafiados a superar nuestros límites? porque medimos lo que hacemos.
Al final del día, estas son simplemente frases. Depende de nosotros, llevarlas más allá y aplicarlas en todo lo que hacemos, no sólo en los proyectos de nuestra vida profesional. Al fin y al cabo, nuestra vida personal es un proyecto por sí misma. Un abrazo,
i.O





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