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Lo que me dejó el 2020 que pienso aplicar en el 2021

  • Foto del escritor: i.O
    i.O
  • 11 feb 2021
  • 3 min de lectura

Si algo nos quedó del 2020 es el entendimiento que como seres humanos somos igual o más vulnerables que cualquiera de los seres vivos que habitan este planeta. A pesar del desarrollo tecnológico, los avances científicos y nuestro sentido de superioridad, la naturaleza supo darnos una lección de humildad que jamás vamos a olvidar.


Y es que a pesar que estamos en el segundo mes del 2021, las cosas parecen que avanzarán a paso lento, por lo que quise dedicar este post a contarles los principales aprendizajes del 2020. Pues a mi al igual que a muchos de ustedes mis queridos lectores, el 2020 nos cambió los proyectos y planes de una forma que ni nuestros sueños más extraños hubiéramos podido imaginar.


1. Aprendí a valorar lo irreemplazable

Antes de la pandemia, mi concepto de irremplazable era bastante diferente. Después de perder mi empleo, mi confianza (como suele suceder en este tipo de situaciones) y verme en pleno pico de pandemia en mi casa sin trabajo y sin opciones a la vista, entendí que debía replantearme qué era lo "irreemplazable" en mi vida.

Compartir momentos con las personas que amo, que llenan de luz mi vida y me retan a ser una mejor persona, se convirtieron en mis antídotos para la negatividad y le dieron un sentido totalmente diferente a mi vida.

Aprendí, que lo irreemplazable no se puede medir, no se puede tocar y por lo tanto no lo puedes mostrar. Lo irreemplazable lo sientes, lo disfrutas y lo guardas en tu memoria.

2. Conocí verdaderamente a las personas que me rodean

Tal vez esto sea una de las grandes ventajas de los momentos de crisis: conoces a quienes te rodean y te puedes llevar sorpresas. Cuando mi proyecto de empleo, al que había dedicado tiempo, esfuerzo y todo mi conocimiento terminó, me volví invisible para algunas personas, pero a la vez me hice visible para otras, o ellas se hicieron visibles para mí. Surgieron amistades verdaderas, de esas que sólo nacen en las crisis y momentos difíciles, nacieron ideas nuevas e incluso un nuevo proyecto profesional! Todo al mismo tiempo!

3. Entendí que disfrutar de mi compañia es una prioridad

A veces olvidamos que nosotros debemos ser nuestras mejor compañía, nuestro mejor aliado, que para disfrutar de la compañía de los demás debemos disfrutar de nuestra propia compañía. Al fin y al cabo, quién nos conoce mejor que nosotros mismos?. Esos momentos de meditación dedicados a tranquilizar mi mente y estar sola, me hicieron entender que para dar a los demás lo mejor de mí como persona y como profesional, debo darme lo mejor a mi misma. Al fin y al cabo invertir en nosotros es una apuesta segura, pues los primeros beneficiados seremos... nosotros mismos.

4. Acepté que no todo lo puedo planear

Me considero una persona organizada, psicorrígida a veces con el manejo de mi tiempo, que acostumbra a agendar sus días y planificar sus actividades. Lo aprendí a lo largo de mi formación como ingeniera y lo he reforzado como profesional de proyectos. Sin embargo, la vida no es rígida, y como decía una gran mentora "para vivir la vida, hay que aprender a sortear los problemas, eso es vivir". Así que cuando en 2020 todo se vino abajo, tuve que dejar a un lado mi ego y aceptar que no todo lo podía planear, que no era posible estar absolutamente preparada para todo lo que pudiera pasar y que por más fuerte que sea, habrá situaciones que pongan a prueba mi temple y mi capacidad de levantarme de nuevo.

5. Hice las paces con mi yo del pasado

Aunque es el último, tal vez fue el más importante. Muchas veces seguimos nuestra vida llevando una carga muy pesada. Decisiones del pasado que tal vez hubiéramos querido que fuesen diferentes, oportunidades que no aprovechamos y que luego añoramos, personas que permitimos que entraran a nuestra vida que nunca debimos dejarlos seguir, y así sucesivamente. En mi caso, aproveché el tiempo sin empleo, para llenarme de ideas, replantear mi carrera y entender que debía "hacer las paces" con mi yo del pasado.

Una vez hicimos las paces, el camino se tornó mucho más sencillo, la carga mucho más liviana, pude avanzar más rápido y me vi a mi misma siendo mucho más feliz.


Así que estas son las 5 grandes enseñanzas del 2020, que seguro me permitirán tener un 2021 más en armonía conmigo misma, en paz con el mundo que me rodea y en agradecimiento por todo lo que tengo. Y tú, qué aprendiste del 2020? que piensas aplicar en el 2021? 


1 comentario


jbscala
11 feb 2021

Excelente... Tenías bien guardada esa cualidad de motivadora.

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